Carta Para Mi Madre Fallecida Para Llorar May 2026
Perdóname si no voy al cementerio tan seguido como debería. Es que no te encuentro ahí. Yo te encuentro en el viento cuando sopla de repente, en la canción que te gustaba, en el sabor del café con leche los domingos. Te encuentro en mis gestos, en mi forma de querer a los demás, en la manera en que cuido a los que amo.
No sé ni por dónde empezar. Hace rato que vengo a sentarme aquí, donde nadie me ve, con el nudo en la garganta que aprendí a disimular frente a los demás. Pero hoy no quiero ser fuerte. Hoy quiero ser ese niño que se rasguñaba la rodilla y corría a tus brazos porque tú tenías el don de hacer que el mundo dejara de doler con solo un abrazo.
Te quiero, mamá. Te quiero con todas las lágrimas que he llorado y con todas las que me quedan por llorar. carta para mi madre fallecida para llorar
Hay noches en que sueño contigo. Eres tan real que puedo oler tu perfume, ese que usabas para las ocasiones especiales. Te veo cocinando, te veo peinándote frente al espejo, te veo leyendo con los lentes apoyados en la punta de la nariz. Y despierto, y por un segundo el mundo es el de antes. Luego llega la verdad, como un golpe seco en el pecho.
Lo que más me duele, mamá, es pensar en todo lo que no te pude decir. Las veces que fui impaciente, las veces que no te llamé, las veces que preferí estar con mis amigos antes que contigo. Y ahora daría cualquier cosa por una de esas tardes aburridas a tu lado, viendo la tele, sin hacer nada importante. Perdóname si no voy al cementerio tan seguido como debería
Querida mamá:
Te escribo porque te extraño. Porque aún hay días en que agarro el teléfono para contarte algo y me doy contra el muro de que ya no estás. Porque a veces, en la calle, veo a una señora de tu edad, con el mismo caminar cansado y la misma bondad en la mirada, y tengo que desviar la vista porque se me quiebra la voz. Te encuentro en mis gestos, en mi forma
Después de escribir esto, voy a tomar un pañuelo, voy a dejarme caer en el sillón y voy a llorar hasta que me duela menos. Porque llorar también es quererte. Porque el duelo es el precio del amor, y yo pagaría mil veces ese precio con tal de haberte tenido a mi lado.